Floky

Fue tan terrible como inesperado. Aquellos seres aparecieron por todas partes mientras dormíamos. Al despertar todos teníamos alguno en nuestra casa. Reaccioné de forma extraña. El miedo a lo desconocido se fundió con la ternura, similar a cuando encuentras un cachorro abandonado. Salí de la cama horrorizado, pero sin poder refrenar mi curiosidad. 

Aquel ser, Floky fue el  nombre que posteriormente le di, estaba acurrucado en un rincón de la habitación. Parecía tan asustado como yo, e intentaba ocultarse tras un montón de ropa. A pesar de la escasa luz que provenía de una farola de la calle, sentí como nuestras miradas se cruzaban. Un escalofrío me recorrió, pero no pude detenerme. Me acuchillé frente a Floky, escasamente a un metro de distancia. Él comenzó a emitir unos extraños sonidos. Quizá estuviera hablándome, o tal vez gritaba de terror. Extendí con suavidad el brazo hacia él, hasta casi rozarlo. Movió su pequeña cabeza en todas direcciones, parecía buscar una salida con desesperación.

- Tranquilo, no voy a hacerte daño - dije en voz baja.

Me miro unos instantes, pareció sorprendido al escuchar mi voz. Seguramente no había oído jamás una voz humana. Tomé confianza y empecé a acariciarlo, y entonces cuando me mordió. Sus dientes eran tan cortantes que no sentí dolor. Fue su boca enrojecida con mi sangre la que me delató su ataque. Acerqué la mano a mis ojos y descubrí un dedo mutilado. Ese descuido lo aprovechó para devorar mi rodilla izquierda, asegurándose de que yo no podría escapar. Sentí crujir la rótula entre sus dientes. Esta vez el dolor fue intenso, exagerado. Me desmayé.

Al despertar vi que me había curado la rodilla y el dedo. Aquel ser maligno estaba junto a la cama. Me dio a conocer su nombre, y me esclavizó hasta el día en que la muerte me alcance.



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