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El ojo de Bohpal

Mi abuelo me contó esta historia cuando yo era tan joven como vosotros. Mucha gente asegura que es una leyenda, un cuento para niños. En mi opinión, hay algo de verdad en ella, pero debéis ser vosotros quienes juzguéis.

Antes de la era volcánica, cuando  todavía el tiempo no existía, un gran ojo  vigilaba a los hombres desde el cielo. No descansaba ni de día ni de noche. Nada escapaba de su mirada. Algunos pobres diablos contravenían la Ley, escondidos en profundas cuevas. De nada les servía. El ojo sabía de sus actos, y Bohpal era informado. No había esperanza para los que quebrantaban la Ley. Todos eran torturados durante días hasta que su cuerpo moría. Pero Bohpal tenía otros planes para sus almas. Era un voraz  comensal del espíritu humano.

Las almas le rejuvenecían. Nadie conocía su edad, algunos decían que había existido desde siempre, incluso que había creado el mundo. Pero fuera el creador del mundo o no, muchos hombres no podían soportar más aquella miserable vida, y decidieron enfrentarse a él.

Durante el Apectui, el día sagrado, donde todos los fieles debían acudir al templo de Bohpi Antioph para realizar la ceremonia sagrada, se desató la revuelta. Ese era el único momento donde el ojo era visible para los hombres. Se situaba en el altar, flotando en el aire, próximo al alto techo del templo. De entre las primeras filas, varios hombres sacaron arcos y flechas de debajo de sus togas de peregrino. Y todos a una vez lanzaron saetas contra el gran ojo. Pronto quedó ciego y malherido. Entonces fue pasto del populacho. Cuando terminaron con él, tan solo era una masa gelatinosa de color blanquecino.   

En Bleimoth, la tierra sagrada donde se erigía la gran torre Sargnarti, Bohpal sucumbía a su destino. Sin su ojo no podía controlar a sus vasallos. Sin su ojo no era más que un ciego que caminaba apoyado en un bastón de cedro. Escapó de su fortaleza, repudiado por sus guardias. Cuando le faltaron los sacrificios, comenzó a envejecer y ya nadie pudo reconocerle.

Todavía hay quienes dicen, que sigue vagando de ciudad en ciudad, buscando alguna presa fácil. Y que estos sacrificios le mantienen todavía con vida. Pero debéis ser vosotros quienes decidáis que parte es real y que parte es leyenda.



7º Concurso "Arma una historia basada en una imagen" - Círculo de escritores
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