La palabra maldita

Era una palabra maldita, pero yo la pronuncié. Kloptey se apoderó de mi vida. Me convirtió en uno de sus siervos. Cometí las más horribles atrocidades en su nombre. Atormenté a inocentes para posteriormente ofrecerlos como hecatombes a mi Señor. 

Disfruté de la impunidad de mis actos, al amparo de la divinidad de las Tinieblas. De la liberación y del gozo de mi propia maldad. Todo gracias a mi Señor. 

Mas tanto los que me odiáis, como los que me compadecéis, sabed que mi final y mi dicha están próximos. Pues esta noche, tendré el honor de alimentar a  Kloptey.


1º Concurso "Microterror" - Círculo de escritores
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